Canal del Beagle, Tierra del Fuego

Atrayente y salvaje Tierra del Fuego


La Tierra del Fuego, tan atrayente como salvaje, un paisaje de belleza y dureza que aún alberga rincones inexplorados. Nuestro paso por ella nos permitirá sentir parte de su magia.

 

Tras dejar el Lago Fagnano, el cruce de los Andes Fueguinos a través del Paso Garibaldi nos lleva hasta Ushuaia, la ciudad más austral. Los bosques Magallánicos de las laderas han dado paso a la «Bahía grande» (significado del nombre de Ushuaia) con el Canal del Beagle a sus pies y las numerosas islas fueguinas.

 

Canal del Beagle, Tierra del FuegoEl Canal del Beagle o Onashaga (como lo llamaban los indios yámanas) es de origen glaciar. Así que imagínate el impresionante glaciar que en otra época (cuaternario) descendía desde la cordillera Darwin (Andes Fueguinos) y se extendía en toda la longitud de lo que hoy es el canal Beagle (200 millas). ¡Impresionante verdad!

 

Tras el deshielo, las aguas invadieron el valle glaciar resultante de la erosión, permaneciendo las islas o anteriores nunataks. El acercamiento o la visita a algunas de estas islas es uno de los atractivos de esta zona por las posibilidades de avistar la diferente fauna que encuentra refugio en ellas (aves y mamíferos marinos), así como las comunidades vegetales que se desarrollan y resisten en este clima subpolar oceánico.

 

Una de esas visitas a las islas del canal Beagle es sin duda la de la Isla Martillo o Yécapasela, donde se encuentra la colonia de nidificación más austral del pingüino patagónico o de Magallanes (Spheniscus magellanicus). Hay alrededor de 3.000 parejas que nidifican desde principios de octubre hasta finales de marzo. En el terreno de características blandas, turboso, encuentran las condiciones adecuadas para sus nidos.

 

Otra especie de pingüino que también es posible de ver en esta isla, aunque más asustadizo,  es el pingüino papúa (Pygoscelis papua), además de aves como los cormoranes de cuello negro (Phalacrocorax magellanicus), la caranca (Chloephaga hybrida) o el ostrero magallánico (Haematopus leucopodus), entre otros.

 

La visita a la Isla Martillo o Yécapasela se puede hacer partiendo de Ushuaia, siendo en este caso desde un catamarán que vara en la orilla cerca de los pingüinos pero si llegar a desembarcar, o desde la estancia Haberton, que tras una tranquila navegación se desembarca en la isla y se hace un pequeño recorrido por ella, pudiendo observar los pingüinos y los nidos más de cerca. Siempre acompañados de guía, guardando cierta distancia y silencio para no asustar, ni molestar a los pingüinos. Esta última opción está limitada a un máximo de 80 personas por día, divididas en cuatro grupos, para asegurar la tranquilidad de la colonia nidificante y reducir el impacto de la visita, por lo que si estás interesado, deberás reservar con antelación.

 

Isla Martillo o Yécapasela

 

Otra forma de recorrer el Canal del Beagle, y acercarte a alguna de sus islas, es haciendo la clásica navegación que se oferta desde el puerto de Ushuaia. Durante el recorrido, el barco pasa próximo a la Isla de los Pájaros, donde es posible observar a los cormoranes, y a la Isla de Lobos, donde descansan lobos marinos de uno y dos pelos (Otaria flavescens y Arctophoca australis). 

 

Tras llegar hasta el faro Les Eclaireurs (erróneamente llamado «del Fin del Mundo»)  y virar de regreso a puerto, antes se hace una parada en la Isla Bridges, donde se desembarca. En esta isla se puede hacer una caminata interpretativa de la flora y fauna, así como visitar los vestigios de las comunidades que la habitaron en otro tiempo, los yámanas. Y como guinda del pastel, desde la misma isla, podrás tener una impresionante y hermosa vista panorámica del Canal Beagle, con la bahía de Ushuaia y los Andes fueguinos elevándose imponentes detrás…sin duda la mejor imagen de esta Tierra del Fuego. Esta navegación por el Beagle termina siendo absolutamente especial haciéndola al atardecer, pudiendo disfrutar de la magia de la puesta de sol sobre el mismo. ¡Inolvidable!

 

Navegación por el Canal del Beagle

 

Pero más aún de la navegación y de las islas, no podemos dejar pasar la oportunidad de conocer algo del Parque Nacional de Tierra del Fuego. Un parque de unas 63.000 has. que se creó en 1960 con el fin de proteger los bosques magallánicos que existen junto al Canal del Beagle.

 

El parque cuenta con montañas y valles de difícil acceso, y con la particularidad de la existencia de un bosque costero a lo largo de 6 km sobre el Canal del Beagle.  De ahí el nombre de esta área, Bahía Lapataia, que viene a significar «bahía boscosa» en la lengua yámana. También se dan en el parque zonas de turberas, juncales que se desarrollan junto a ellas y bosquecitos achaparrados de ñires (Nothofagus antarctica).

 

Dentro de las posibilidades para conocer este parque,  una buena opción es realizar la ruta costera que une la Bahía la Ensenada hasta el lago Roca. Este recorrido nos permite disfrutar de este bosque costero, con sus lengas (Nothofagus pumilio), el canelo (Drimys winteri) o el notro (Embothrium coccineum), y del avistaje de aves marinas. Un recorrido por las caletas, puntas, playas y acantilados hasta llegar al lago Roca donde se puede continuar en kayak.

 

Parque Nacional Tierra del Fuego

 

Descender en kayak el río Lapataia hasta la bahía del mismo nombre nos lleva una hora y media, a lo largo de 5 km, donde disfrutar de la travesía, del paisaje de este hermoso lugar y de la vida que alberga a pesar de la dureza de su clima. Un broche final perfecto para esta Tierra del Fuego y para lo que ha sido este gran viaje, ¿no te parece?

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